Una clave de comprensión de la teoría funcional sistémica de Niklas Luhmann es la forzosidad de los límites para la generación de un sistema, su previedad es la suficiente complejidad (evolución) para suponer la "distinción" entre sistema y entorno. Esta precondición evolutiva es el requerimiento de un "sentido" que se diferencia actualizándose (temporalidad) a sí mismo.
La distinción es compleja, consiste en una doble operación de diferenciación (Law of Form). "Introducirse" comprensivamente en la distinción permite tratar la cuestión del poder de la contingencia y la sustitución del poder político de la acción (ontológico). Esta nueva comprensión social del poder, requiere un nuevo tipo de significación de la cuestión social, esto exige que la distinción no sea exclusívamente lógica matemática, sería menospreciar la fuerza teórica de la distinción entre sistema y entorno. La clave, como se señala en el inicio del comentario, es la forzosidad de la selectividad: el "teorema de la selectividad forzosa".
La historia del sistema radica en su necesaria actualización a partir de la distinción: distinguir, luego distinguir en lo distinguido.
La contingencia requiere de suficiente complejidad social para autogenerarse y constituirse a partir de la selectividad de un código, éste se define a partir de la combinación de posibilidades. Su selectividad genera una operación doble: disponibilidad para elegir o temas disponibles y la misma operación de elegir...