viernes, 15 de enero de 2016

Comunicación y Memoria

La memoria tiene a su haber algo preciado que es la diversidad de las prácticas sociales.

En este artículo se trata de cómo la comunicación social contemporánea, en la especificidad de los medios de comunicación masivos o massmedia, se apropia de la realidad y la transforma en un cierto conocimiento de información y realidades no consensuadas, estructurándola diferenciadamente en temas de programación, a partir de la unidad de una operación universal, pero ya sin la presencia de individuos (desplazamiento de una metafísica ontológica a una metafísica técnica), construyendo una memoria de la comunicación para su auto reproducción recursiva.

Esta unidad interna de la comunicación, que llamaremos operación o código semicerrado (que es lo que desplaza la presencia tradicional de la metafísica ontológica), reuniendo los diversos temas (noticias, reportajes políticos-económicos, entretención, arte), independizándolos de los individuos, logrando la estandarización, la opinión niveladora, disolviendo totalmente lo peculiar, borrando lo característico y diferencial.

Se despliega la dictadura de las comunicaciones, esto es, “disfrutamos y gozamos como se goza; leemos, vemos y juzgamos de literatura y arte como se ve y juzga en los mass media. Esta es la que regula inmediatamente toda interpretación del mundo justo por no entrar “en el fondo de los asuntos”, por ser insensible a todas las diferencias de nivel y de autenticidad. Lo oscurece todo y da lo así encubierto por lo sabido y accesible a todos" (Cfr. Heidegger).


El poder y su legitimidad en los medios de comunicación.

Se trata de esbozar, por una parte, la estrategia de la homogeneización de las diversas prácticas sociales en un nivel no accesible al individuo, y por otro lado, los flexibles, abiertos y diversos temas, que constituyen un programa en la comunicación de los massmedia o un plexo de ellos en los medios de comunicación, como dispuestos o puestos como poder absoluto por el código frente al individuo.

Se explicita una doble manera de entender la realidad, un bi-realidad (se puede decir), que es condición necesaria, forzada, para dar estabilidad y continuidad al código-operador-universal de la comunicación (su universalidad radica en que este código opera en otras especificidades sociales, como el derecho, la política, el arte, lo social, lo psíquico, aunque con distintas autoproducciones).

Las categorías comprensivas, para mostrar lo dicho, que permitirían una cierto hilo conductor entre la metafísica ontológica y la metafísica técnica, y tienen un carácter fundante en el pensamiento occidental para este artículo son: la pregunta en el alba de la filosofía occidental con Platón y la noción de idea; y la presencia en Aristóteles que da origen a la lógica y la ciencia.

La pregunta, tiene un carácter originario y fundante en el decir, en el hablar, en la idea, como las cosas mismas platónicas: lo bueno, lo bello, lo justo. Ética, arte y justicia, como ideas de mundo, fundan el mundo de la ideas como interioridad del cuerpo (a partir de un pathos de la extraña mezcla entre placer y dolor, ante la inminencia de la muerte de Sócrates), se funda un mundo abstracto, que domina, condena y da existencia a la materialidad del cuerpo (como encierro del alma) y a todo lo que es, pero como idea. (Cfr. Platón)

La presencia, elaborada y organizada a partir del ver aristotélico en el libro de la Metafísica, como estructura lógica de la sustancia (ousía) primera y segunda y de los primeros principios. Esta estructura lógica de la presencia o metafísica de la presencia abre y da lugar a todo lo que existe, en términos del hablar, temporalizar y pensar. El hablar sólo es posible en la estructura del “algo como algo” (1ra sustancia explicada en la 2da sustancia), o como se expresa hoy en día en la estructura gramatical “sujeto es predicado”,  el predicado dice del sujeto, pero el sujeto nada dice del predicado, es una estructura unidireccional. Por su parte, el tiempo se organiza como un presente que origina el pasado y el futuro, el pasado como un presente que ya fue y el futuro como un presente que vendrá. Así también en el pensar bajo dichas modalidades del hablar y el tiempo. Una estructura poderosa si se piensa que rige la gramática de la totalidad de los lenguajes en el mundo occidental.

El preguntar y la presencia, tienen su recorrido histórico hasta la actualidad contemporánea, a través de estas categorías que adoptan modos como la duda en Descartes (“soy algo que pienso, luego existo”), o las categorías de la re-presentación en el otorgamiento al pensar de un poder en Kant, bajo el imperativo categórico “pienso como yo puedo pensar” y en el modo del “concepto en Hegel y su sistema lógico dinámico de la “negatividad general de la dialéctica”, tomado a partir del principio de la apercepción trascendental kantiana, de la cual es eliminada la sensibilidad material, para dar total libertad al concepto como totalidad exterior, en términos del espacio y el tiempo.

No es parte de este breve artículo seguir el hilo detallado de estas lógicas, llamadas lógicas del hypokeimenon, hasta la actualidad, solo señalaremos que éstas dan lugar al contemporáneo byte computacional y que es posible rastrearlo en ellas y en los autores nombrados, entre otros.

La reducción de un tipo de pensamiento matemático algebraico por Alan Turing, en "Los números computables, con una aplicación al Entsscheidungsproblem" publicado en 1936, da como resultado la aparición del automatismo requerido por la lógica para el mundo de la cibernética.

El preguntar presupone la presencia, pero no es inocua, neutra respecto de ella, quede esto expresado en una veterada máxima platónica:  

“Tal como actúa el que ejerce la acción del mismo modo sufre el que recibe la acción”

La acción del agente frente al paciente, esto es presencia de dos entes, homogeniza el cómo se ejerce y se padece la acción, se abre como interioridad la memoria del paciente en tanto ya no depende de él su padecer, siendo “controlada” en la profundidad, amplitud e intensidad del padecer, se está señalando que es la manera histórica en que se da y abre lo real, a través del dolor como cortar, quemar y golpear (el registro de la guillotina francesa, la quema de brujas, el castigo corporal, la tortura, entre otras expresiones de esta triada del dolor con las que la historia se ha construido y desde allí la recordamos). Se disputa en ello la memoria histórica en la sociedad.

De tal manera que lo real aparece bajo el poder de un modo peculiar de entender y de políticamente “hacer” la historia.

La pregunta construye realidad y da legitimidad a tal construcción, tanto de manera latente como evidente, o dicho de otro modo, consciente e inconscientemente y simultáneamente (como la noción de trabajo asalariado en Marx, que posee una dimensión consciente y una inconsciente).

En definitiva, el poder del preguntar tiene, históricamente su modo y su legitimación en la homogenización como experiencia estratégica y presupone la presencia como estructura básica de lo real, en tanto comprendemos, temporalizamos y pensamos, occidentalmente.


El código operativo en la comunicación como sistema de comunicación.

El marco en que se tratará este tema es dado por Niklas Luhmann, importante sociólogo alemán, que ha influido en las ciencias sociales y humanidades de manera radical en las últimas décadas del predominio de la sociedad neoliberal a nivel mundial.

El código es una operación de distinción interna en la comunicación que permite su especificidad social como massmedia, utilizando la distinción (categoría operativa fundamental en los sistemas luhmannianos) información/no información, el  cual es organizado en programas que diferencian temas, permitiendo un cierto tipo de conocimiento interno en la comunicación, construyendo su propia memoria y realidad, como uno de los lados de la distinción.

El código distingue dos lados simultáneamente, pero que no actúan como causa-efecto, no se trata de un lado como causa originaria del otro, esto es muy relevante, pues de lo contrario se elimina la distinción y no se constituye la comunicación en este tipo de modelo social. La operación refiere más bien a un modo efecto-efecto. Esto permite que la comunicación establezca sus propios límites y produzca más comunicación, auto produciéndose, permitiendo su especialización y continuidad.

Estas condiciones exigidas para esta dualidad operativa dan con un nuevo paradigma respecto de la diferenciación entre comunicación y consciencia, que en el contexto del código, se excluyen, desplazando la tradicional teoría de la comunicación que supone un sujeto consciente que puede interactuar con la comunicación.

La comunicación al estar unida y articulada por el código binario de la información/no información se independiza, de allí la posibilidad de la estandarización de la comunicación y, a su vez, la diferenciación de programas, estableciendo un límite, una frontera, constitutiva de sí misma como aquello que es o no información. Es decir, el modo de operación del código estructura y delimita lo que es posible en la comunicación. No interesa aquí la materialidad tecnológica.

El énfasis se pone en si es o no comprendida la comunicación, es decir, aquello que aparece como realidad para los medios de comunicación o aquello que para “nosotros” se entiende por realidad dado que lo hemos tomado de los medios de comunicación. A esta comprensión, en el sistema luhmanniano, se le llama observación de 2do y 1er orden respectivamente.

El 1er orden de observación comprensiva se debe a la construcción de un sentido social de los seres humanos, pero la observación de 2do orden, es independiente, en tanto interna de la propia comunicación, creando su propio sentido organizado a partir de la selectividad forzosa (producción dinámica del límite) para poder mantenerse vigente, actualizada (sentido desde donde se explica a sí mismo, éste se encuentra ligado a lo que en álgebra se conoce como valores propios ortogonales, también está en una cierta relación a la idea de los functores en las matemáticas categoriales).

La selectividad forzosa, permite la actualización del sentido de la comunicación o sentido operativo, estableciendo su frontera de manera continua, para reproducirse y construir una realidad bi-estable. Con el sentido de 2do orden se cuestiona aquello que entendemos o creemos entender por “verdad”.

Luhmann se pregunta (una pregunta que ya tiene resuelta): ¿Cómo podemos diferenciar esta “realidad” de los medios de comunicación de “nuestra” realidad?

En el caso del código comunicativo la comunicación es previa a que los individuos o grupos humanos opten por introducir valores, sentimientos, discriminaciones, en la comunicación.

 Es una manera paradójica del código, ya que la realidad de 1er orden y la de 2do orden se “relacionan” pero ya no al modo causa y efecto (como se dijo), sino al modo de una “irritación” desde la realidad de 1er orden, siendo transformada en un doble operación al modo del 2do orden, al modo de la comunicación sistémica. De manera que aquel “estímulo” de 1er orden ya no es tal cuando se construye la realidad de la comunicación de los massmedia.

Esta comunicación codificada se coloca a sí misma como el sentido de sí misma, siendo pre lingüística, es decir, no opera con el lenguaje del ser humano, sino con un modo práctico (automático) de producirse y reproducirse como actualidad novedosa. Se reduce todo a un cálculo de operación algebraico, en tanto automático (reducción necesaria del algebra de Boole para la generación de automatismo: Turing).

De este modo la comunicación contemporánea no tiene como objetivo la transferencia de información (consciente) de los que conocen a los que no conocen, sino son comunicación en la medida en que preparan un trasfondo (memoria) y prescribe el marco a partir del cual se comunica (latente), para dar-se continuidad autoproduciéndose.

No busca, entonces, tampoco una verdad consensuada, sino la diversidad de opiniones “diversas, flexibles, abiertas”, que ocultan la profundidad de los temas,  actuando como opiniones informadas.

Esta bi-realidad, opera de manera ambigua (doble), e incorpora un modo probabilístico de construir sentido a partir de la selectividad forzada. Luhmann funcionaliza la presencia, la realidad es, ahora, una función que se expresa de manera dual y dinámica como gradiante de realidades, a saber, una actualidad, que es cierta pero inestable, y la potencialidad o inactualidad, que es incierta pero estable. Esta bi-realidad se actualiza selectivamente.

La consecuencia, una vez mostrado este modo de operar, es que mientras más información, más inseguridad, y más tentación a reafirmar la opinión propia, identificarse y sostenerse en ella, “estimulando” la comunicación para su auto-reproducción (bajo la distinción viejo/nuevo, estimulando siempre por las “novedades” y “sorpresas” mediáticas).

Estos campos programáticos obligadamente novedosos (llenos de temas diferenciados) de la comunicación permite, al decir de este autor, el “derrumbamiento” de las clases sociales, con la homogenización inconsciente a partir del código universal de los sistemas en general.


Memoria.

La memoria en occidente como se señaló, está ligada a la pregunta como un poner una interioridad (el alma en Platón) como idea (en la relación agente-dolor-paciente), en que su cárcel es el cuerpo, el alma es activa por cuanto trata de las cosas mismas, el cuerpo es pasivo (pasiones que interrumpen al alma), de allí que Sócrates invite a los discípulos a “seguirlos” a la muerte, para liberar el alma (infinita) del cuerpo (finito). Esta aspiración (condenando a la vida sana que fina) se realiza con lo que Marx llamaba un “juego de manos”. Todo el “juego” se realiza en vida (en la inminencia de la muerte) para controlar la vida (el cuerpo), el conjunto de operaciones se inicia con la sustitución de la fundación de la ciudad de Atenas, por coincidir con la data del castigo de muerte de Sócrates (hoy se habla y recuerda a Sócrates y no la fundación de Atenas), no seguiremos todo el ejercicio político realizado por Platón.

El devenir de la pregunta es la lógica (logos) como ontología, lo vimos con Aristóteles en su estructura de la presencia. Desprenderse de toda materialidad humana e histórica, ha sido la actividad de la metafísica durante más de dos mil años. El paso de lo clásico a lo moderno, con el poner un yo con poder, para ser consumado en el concepto, deja huellas que son posibles de rastrear en el pensamiento humano (y quizás solo con la capacidad del pensar propio, como señala Marx en El Capital).

Una manera determinante del pensamiento moderno, es el desarrollo del cálculo y del álgebra en matemáticas. Hegel escribió un conjunto de capítulos sobre cálculo infinitesimal en su texto La Ciencia de la Lógica; Marx, por su parte, elabora el concepto de plusvalía a partir de la fluxio en Newton, que es el equivalente al cálculo diferencial en Leibniz. Esta indicación tiene su contraparte en la lógica, desde Aristóteles a George Boole con el “álgebra booleana”, y de la lógica de conjuntos a un álgebra como espacios de medida que sustenta la teoría probabilística (A. Kolmogorov). Otro de los desarrollos de la lógica es la vinculada al llamado “Círculo de Viena” (Wittgenstein, Austin, entre otros, no está demás decir que el pensamiento neoliberal tiene cuna en esos lugares y en esos años), y con ello al desarrollo de las lógicas de distinto orden: 1er orden, 2do orden, hasta n-órdenes. La cibernética se considera una lógica de 2do orden, es decir, una lógica no ontológica (1er orden) sino una lógica axiomática, es decir, una lógica que se explica a sí mismo, a partir de sí mismo (en lenguaje luhmanniano, se diría autoproducida o autopoiética). En este breve desarrollo solo falta un ingrediente, el automatismo (Turing).

El código operativo deviene de la lógica computacional binaria de 2do orden, como distinción, una forma con dos lados, un sistema.

¿De qué memoria se habla en el sistema cuando adopta la forma de la distinción, en su especificidad de comunicación como massmedia? La respuesta es que la memoria es una función de la comunicación en su lado interno de la forma de la distinción y que reproduce la forma o como el autor llama a esta actividad: re-entry, produciendo realidades no consensuadas pero interconectadas para la continuidad de la comunicación y no refiere a un “recuerdo” del pasado, sino a un futuro abierto, con la distinción olvido/recuerdo, para el estímulo interno de la autoproducción. Esta memoria deja de lado la “representación” y “borra huellas”, dejando libre capacidades para la reproducción de la forma. Esta “teoría de la memoria” (como la llama Luhmann) tiene su aporte en cada sistema comunicacional en general (derecho, política, arte, psicología, economía –al respecto el dinero tiene dicha memoria).

Con esto los massmedia ya no son difusores de “conocimiento”, ni “educación”, ni “socialización”.


Para terminar. Cuando alguno de nosotros ve tv o algún otro medio similar, no alcanza a dimensionar el aparato ideológico que tiene enfrente, un aparato sin mundo, in-mundo.