La memoria tiene a su haber
algo preciado que es la diversidad de las prácticas sociales.
En este artículo se trata de
cómo la comunicación social contemporánea, en la especificidad de los medios de
comunicación masivos o massmedia, se
apropia de la realidad y la transforma en un cierto conocimiento de información
y realidades no consensuadas, estructurándola diferenciadamente en temas de
programación, a partir de la unidad de una operación universal, pero ya sin la presencia de individuos (desplazamiento de una metafísica
ontológica a una metafísica técnica), construyendo una memoria de la
comunicación para su auto reproducción recursiva.
Esta unidad interna de la
comunicación, que llamaremos operación o código semicerrado (que
es lo que desplaza la presencia tradicional de la metafísica ontológica), reuniendo
los diversos temas (noticias, reportajes políticos-económicos, entretención,
arte), independizándolos de los individuos, logrando la estandarización, la
opinión niveladora, disolviendo totalmente lo peculiar, borrando lo
característico y diferencial.
Se despliega la dictadura
de las comunicaciones, esto es, “disfrutamos y gozamos como se goza;
leemos, vemos y juzgamos de literatura y arte como se ve y juzga en los
mass media. Esta es la que regula inmediatamente toda interpretación del mundo
justo por no entrar “en el fondo de los asuntos”, por ser insensible a todas
las diferencias de nivel y de autenticidad. Lo oscurece todo y da lo así
encubierto por lo sabido y accesible a todos" (Cfr. Heidegger).
El
poder y su legitimidad en los medios de comunicación.
Se trata de esbozar, por
una parte, la estrategia de la homogeneización de las diversas prácticas
sociales en un nivel no accesible al individuo, y por otro lado, los flexibles,
abiertos y diversos temas, que constituyen un programa en la comunicación de
los massmedia o un plexo de ellos en
los medios de comunicación, como dispuestos o puestos como poder absoluto por el código frente al individuo.
Se explicita una doble
manera de entender la realidad, un bi-realidad (se puede decir), que es
condición necesaria, forzada, para dar estabilidad y continuidad al código-operador-universal
de la comunicación (su universalidad radica en que este código opera en otras
especificidades sociales, como el derecho, la política, el arte, lo social, lo
psíquico, aunque con distintas autoproducciones).
Las categorías comprensivas,
para mostrar lo dicho, que permitirían una cierto hilo conductor entre la
metafísica ontológica y la metafísica técnica, y tienen un carácter fundante en
el pensamiento occidental para este artículo son: la pregunta en el alba de la
filosofía occidental con Platón y la noción de idea; y la presencia en Aristóteles que da
origen a la lógica y la ciencia.
La pregunta, tiene un
carácter originario y fundante en el decir,
en el hablar, en la idea, como
las cosas mismas platónicas: lo bueno, lo bello, lo justo. Ética,
arte y justicia, como ideas de mundo,
fundan el mundo de la ideas como interioridad
del cuerpo (a partir de un pathos de
la extraña mezcla entre placer y dolor, ante la inminencia de la muerte de
Sócrates), se funda un mundo abstracto, que domina, condena y da existencia a
la materialidad del cuerpo (como encierro del alma) y a todo lo que es, pero como idea. (Cfr. Platón)
La presencia, elaborada y
organizada a partir del ver
aristotélico en el libro de la Metafísica, como
estructura lógica de la sustancia (ousía)
primera y segunda y de los primeros principios. Esta estructura lógica de la
presencia o metafísica de la presencia
abre y da lugar a todo lo que existe, en términos del hablar, temporalizar y pensar. El hablar sólo es posible en la estructura del “algo como algo” (1ra
sustancia explicada en la 2da sustancia), o como se expresa hoy en día en la
estructura gramatical “sujeto es
predicado”, el predicado dice del
sujeto, pero el sujeto nada dice del predicado, es una estructura
unidireccional. Por su parte, el tiempo
se organiza como un presente que origina el pasado y el futuro, el pasado como
un presente que ya fue y el futuro como un presente que vendrá. Así también en
el pensar bajo dichas modalidades del
hablar y el tiempo. Una estructura poderosa si se piensa que rige la gramática
de la totalidad de los lenguajes en el mundo occidental.
El preguntar y la
presencia, tienen su recorrido histórico hasta la actualidad contemporánea, a
través de estas categorías que adoptan modos como la duda en Descartes (“soy algo que pienso, luego existo”),
o las categorías de la re-presentación
en el otorgamiento al pensar de un poder en Kant, bajo el imperativo categórico
“pienso como yo puedo pensar” y en el modo del “concepto” en Hegel y su sistema lógico dinámico
de la “negatividad general de la
dialéctica”, tomado a partir del principio de la apercepción trascendental kantiana, de la cual es eliminada la
sensibilidad material, para dar total libertad al concepto como totalidad
exterior, en términos del espacio y el tiempo.
No es parte de este breve
artículo seguir el hilo detallado de estas lógicas, llamadas lógicas del hypokeimenon, hasta la actualidad, solo señalaremos que éstas dan
lugar al contemporáneo byte
computacional y que es posible rastrearlo en ellas y en los autores nombrados,
entre otros.
La reducción de un tipo de pensamiento matemático algebraico por
Alan Turing, en "Los números computables, con una aplicación al Entsscheidungsproblem" publicado en 1936, da como resultado la
aparición del automatismo requerido por la lógica para el mundo de la
cibernética.
El preguntar presupone la
presencia, pero no es inocua, neutra respecto de ella, quede esto expresado en
una veterada máxima platónica:
“Tal como actúa el que ejerce la acción
del mismo modo sufre el que recibe la acción”
La acción del agente frente
al paciente, esto es presencia de
dos entes, homogeniza el cómo se ejerce y se padece la acción, se
abre como interioridad la memoria del paciente en tanto ya no depende de él su
padecer, siendo “controlada” en la profundidad,
amplitud e intensidad del padecer, se está señalando que es la manera
histórica en que se da y abre lo real, a través del dolor como cortar, quemar
y golpear (el registro de la
guillotina francesa, la quema de brujas, el castigo corporal, la tortura, entre
otras expresiones de esta triada del dolor con las que la historia se ha
construido y desde allí la recordamos). Se disputa en ello la memoria histórica
en la sociedad.
De tal manera que lo real aparece bajo el poder de un modo peculiar de entender y de políticamente “hacer” la historia.
La pregunta construye
realidad y da legitimidad a tal construcción, tanto de manera latente como evidente, o dicho de otro
modo, consciente e inconscientemente y simultáneamente (como la noción de
trabajo asalariado en Marx, que posee una dimensión consciente y una
inconsciente).
En definitiva, el poder del
preguntar tiene, históricamente su modo y su legitimación en la homogenización
como experiencia
estratégica y presupone la presencia como estructura básica de lo real,
en tanto comprendemos, temporalizamos y pensamos, occidentalmente.
El
código operativo en la comunicación como sistema de comunicación.
El marco en que se tratará
este tema es dado por Niklas Luhmann, importante sociólogo alemán, que ha influido
en las ciencias sociales y humanidades de manera radical en las últimas décadas
del predominio de la sociedad neoliberal a nivel mundial.
El código es una operación
de distinción interna en la comunicación que permite su especificidad social
como massmedia, utilizando la distinción
(categoría operativa fundamental en los sistemas luhmannianos) información/no
información, el cual es
organizado en programas que diferencian temas, permitiendo un
cierto tipo de conocimiento interno en la comunicación, construyendo su propia memoria y realidad, como uno de los lados de la distinción.
El código distingue dos
lados simultáneamente, pero que no actúan como causa-efecto, no se trata de un lado como causa originaria del
otro, esto es muy relevante, pues de lo contrario se elimina la distinción y no
se constituye la comunicación en este tipo de modelo social. La operación
refiere más bien a un modo efecto-efecto.
Esto permite que la comunicación establezca sus propios límites y produzca más
comunicación, auto produciéndose, permitiendo su especialización y continuidad.
Estas condiciones exigidas
para esta dualidad operativa dan con un nuevo paradigma respecto de la
diferenciación entre comunicación y consciencia, que en el contexto del código,
se excluyen, desplazando la tradicional teoría de la comunicación que supone un
sujeto consciente que puede interactuar con la comunicación.
La comunicación al estar
unida y articulada por el código binario de la información/no información se independiza, de allí la posibilidad
de la estandarización de la comunicación y, a su vez, la diferenciación de
programas, estableciendo un límite, una frontera, constitutiva de sí misma como
aquello que es o no información. Es decir, el modo de operación del código
estructura y delimita lo que es posible en la comunicación. No interesa aquí la
materialidad tecnológica.
El énfasis se pone en si es o no comprendida la comunicación,
es decir, aquello que aparece como realidad para los medios de comunicación o
aquello que para “nosotros” se entiende por realidad dado que lo hemos tomado
de los medios de comunicación. A esta comprensión, en el sistema luhmanniano,
se le llama observación de 2do y 1er orden respectivamente.
El 1er orden de observación
comprensiva se debe a la construcción de un sentido social de los seres humanos,
pero la observación de 2do orden, es independiente, en tanto interna de la
propia comunicación, creando su propio sentido
organizado a partir de la selectividad forzosa (producción
dinámica del límite) para poder mantenerse vigente, actualizada (sentido desde
donde se explica a sí mismo, éste se encuentra ligado a lo que en álgebra se
conoce como valores propios ortogonales,
también está en una cierta relación a la idea de los functores en las matemáticas categoriales).
La selectividad forzosa,
permite la actualización del sentido de la comunicación o sentido operativo, estableciendo
su frontera de manera continua, para reproducirse y construir una realidad
bi-estable. Con el sentido de 2do orden se cuestiona aquello que entendemos o
creemos entender por “verdad”.
Luhmann se pregunta (una
pregunta que ya tiene resuelta): ¿Cómo podemos diferenciar esta “realidad” de
los medios de comunicación de “nuestra” realidad?
En el caso del código
comunicativo la comunicación es previa
a que los individuos o grupos humanos opten por introducir valores,
sentimientos, discriminaciones, en la comunicación.
Es una manera paradójica del código, ya que la realidad de 1er orden y la de 2do
orden se “relacionan” pero ya no al modo causa y efecto (como se dijo), sino al
modo de una “irritación” desde la realidad de 1er orden, siendo transformada en
un doble operación al modo del 2do orden, al modo de la comunicación sistémica.
De manera que aquel “estímulo” de 1er orden ya no es tal cuando se construye la
realidad de la comunicación de los massmedia.
Esta comunicación
codificada se coloca a sí misma como el sentido de sí misma, siendo pre
lingüística, es decir, no opera con el lenguaje del ser humano, sino con un
modo práctico (automático) de producirse y reproducirse como actualidad
novedosa. Se reduce todo a un cálculo de operación algebraico, en tanto
automático (reducción necesaria del algebra de Boole para la generación de
automatismo: Turing).
De este modo la
comunicación contemporánea no tiene como objetivo la transferencia de
información (consciente) de los que conocen a los que no conocen, sino son
comunicación en la medida en que preparan un trasfondo (memoria) y prescribe el
marco a partir del cual se comunica (latente), para dar-se continuidad
autoproduciéndose.
No busca, entonces, tampoco
una verdad consensuada, sino la
diversidad de opiniones “diversas,
flexibles, abiertas”, que ocultan la profundidad de los temas, actuando como opiniones informadas.
Esta bi-realidad, opera de
manera ambigua (doble), e incorpora
un modo probabilístico de construir sentido a partir de la
selectividad forzada. Luhmann funcionaliza
la presencia, la realidad es, ahora, una función que se expresa de manera dual
y dinámica como gradiante de realidades, a saber, una actualidad, que es cierta pero inestable, y la potencialidad o
inactualidad, que es incierta pero estable. Esta bi-realidad se actualiza
selectivamente.
La consecuencia, una vez
mostrado este modo de operar, es que mientras más información, más inseguridad,
y más tentación a reafirmar la opinión propia, identificarse y sostenerse en
ella, “estimulando” la comunicación para su auto-reproducción (bajo la
distinción viejo/nuevo, estimulando
siempre por las “novedades” y “sorpresas” mediáticas).
Estos campos programáticos
obligadamente novedosos (llenos de temas diferenciados) de la comunicación
permite, al decir de este autor, el “derrumbamiento” de las clases sociales, con la homogenización inconsciente
a partir del código universal de los sistemas en general.
Memoria.
La memoria en occidente
como se señaló, está ligada a la pregunta como un poner una interioridad (el alma
en Platón) como idea (en la relación agente-dolor-paciente), en que su cárcel es el cuerpo, el alma es activa
por cuanto trata de las cosas mismas,
el cuerpo es pasivo (pasiones que interrumpen al alma), de allí que Sócrates
invite a los discípulos a “seguirlos” a la muerte, para liberar el alma
(infinita) del cuerpo (finito). Esta aspiración (condenando a la vida sana que
fina) se realiza con lo que Marx llamaba un “juego de manos”. Todo el “juego” se realiza en vida (en la
inminencia de la muerte) para controlar la vida (el cuerpo), el conjunto de
operaciones se inicia con la sustitución
de la fundación de la ciudad de Atenas, por coincidir con la data del castigo
de muerte de Sócrates (hoy se habla y recuerda a Sócrates y no la fundación de
Atenas), no seguiremos todo el ejercicio político
realizado por Platón.
El devenir de la pregunta
es la lógica (logos) como ontología,
lo vimos con Aristóteles en su estructura de la presencia. Desprenderse de toda
materialidad humana e histórica, ha sido la actividad de la metafísica durante
más de dos mil años. El paso de lo clásico a lo moderno, con el poner un yo con poder, para ser
consumado en el concepto, deja
huellas que son posibles de rastrear en el pensamiento humano (y quizás solo
con la capacidad del pensar propio, como señala Marx en El Capital).
Una manera determinante del
pensamiento moderno, es el desarrollo del cálculo y del álgebra en matemáticas.
Hegel escribió un conjunto de capítulos sobre cálculo infinitesimal en su texto
La Ciencia de la Lógica; Marx, por su
parte, elabora el concepto de plusvalía
a partir de la fluxio en Newton, que
es el equivalente al cálculo diferencial en
Leibniz. Esta indicación tiene su contraparte en la lógica, desde Aristóteles a
George Boole con el “álgebra booleana”, y de la lógica de conjuntos a un álgebra como espacios de medida que sustenta la teoría probabilística (A. Kolmogorov). Otro de los desarrollos de
la lógica es la vinculada al llamado “Círculo de Viena” (Wittgenstein, Austin,
entre otros, no está demás decir que el pensamiento neoliberal tiene cuna en
esos lugares y en esos años), y con ello al desarrollo de las lógicas de
distinto orden: 1er orden, 2do orden,
hasta n-órdenes. La cibernética se considera una lógica de 2do orden, es
decir, una lógica no ontológica (1er orden) sino una lógica axiomática, es decir, una lógica que se
explica a sí mismo, a partir de sí mismo (en lenguaje luhmanniano, se diría
autoproducida o autopoiética). En
este breve desarrollo solo falta un ingrediente, el automatismo (Turing).
El código operativo deviene
de la lógica computacional binaria de 2do orden, como distinción, una forma
con dos lados, un sistema.
¿De qué memoria se habla en el sistema cuando
adopta la forma de la distinción, en su especificidad de comunicación como massmedia? La respuesta es que la
memoria es una función de la comunicación en su lado interno de la forma
de la distinción y que reproduce la forma o como el autor llama a esta
actividad: re-entry, produciendo realidades no consensuadas pero
interconectadas para la continuidad de la comunicación y no refiere a un
“recuerdo” del pasado, sino a un futuro abierto, con la distinción olvido/recuerdo,
para el estímulo interno de la autoproducción. Esta memoria deja de lado la
“representación” y “borra huellas”, dejando libre capacidades para la
reproducción de la forma. Esta “teoría de
la memoria” (como la llama Luhmann) tiene su aporte en cada sistema
comunicacional en general (derecho, política, arte, psicología, economía –al
respecto el dinero tiene dicha memoria).
Con esto los massmedia ya no son difusores de “conocimiento”,
ni “educación”, ni “socialización”.
Para terminar. Cuando
alguno de nosotros ve tv o algún otro medio similar, no alcanza a dimensionar
el aparato ideológico que tiene enfrente, un aparato sin mundo, in-mundo.