domingo, 26 de septiembre de 2010

Sizek: La "forma" del sueño como "trabajo del sueño"

Sizek confrontar con Heidegger:

Revisar la angustia en Heidegger respecto del "origen del síntoma" en Marx como "punto de ruptura interno" del fundamento de un campo de universalidad deteminado.

En Heidegger la angustia es una fuga de sí, un esquivarse, ya no se estaría frente a un "algo", sino ante una manera de ser, se trata de constituirse como una "singularidad propia" abriéndose a la inhospitalidad (esta es constitutiva de la singularidad propia), aquella es distinta a la familiaridad de la cotidianidad (lo hóspito), recuperándose para la "posibilidad propia" histórica, social y finita. No se tiene otro fundamento que hacerse cargo de sí mismo (Marx: para la libre proyección de sus poderes adquiridos y naturales), todo depende de lo que puede construir recuperándose enfrentándose ante la posibilidad en general auténtica infundada (arrojada en el existir).



Algunas citas y comentarios, sobre el Síntoma en Marx de Sizek

1.- ¿Cómo inventó Marx el síntoma?: Freud, El trabajo del sueño: forma del sueño. La verdadera materia del sueño (el deseo inconsciente) se articula en el trabajo del sueño, en la elaboración de su "contenido latente".

"En el fondo el sueño no es más que una forma particular de nuestro pensamiento, posibilitada por las condiciones del estado del dormir. Es el trabajo del sueño el que produce esa forma, y sólo él es la esencia del sueño, la explicación de su especificidad"

Este pensamiento es distinto al pensamiento lógico conceptual, por tanto se trata de al menos dos tipos de pensamiento occidental

¿De qué temporalidad se trata en esta forma de pensamiento como "trabajo del sueño"?
La producción de esa forma, en que su materia es el deseo inconsciente que se articula en el trabajo del sueño como forma particular del pensamiento.

Si su materia es el deseo inconciente se trata de un pasado que no llega a ser presente.
En este presente se estructura el pensamiento lógico conceptual.

Tampoco se trata del pretérito apriorístico heideggeriano.

Es un pretérito pasado, un pasado pasado (temporalidad de Marx, Freud y Nietzsche).



2.- Citas de Zizek: el síntoma como elemento que subvierte su propio fundamento universal

"...el procedimiento marxiano elemental de "crítica de la ideología" es ya "sintomático": consiste en detectar un punto de ruptura heterogéneo a un campo ideológico determinado y al mismo tiempo necesario para que ese campo logre su clausura, su forma acabada."

""...cada Universal ideológico -por ejemplo, la libertad, igualdad- es "falso" en la medida en que incluye necesariamente un caso específico que rompe su unidad, deja al descubierto su falsedad. Libertad, por ejemplo: una noción universal que abarca una serie de especies...pero también, por medio de una necesidad estructural, una libertad específica (la del obrero a vender libremente su propio trabajo en el mercado) que subvierte esta noción universal. Es decir, esta libertad es lo opuesto mismo de la libertad efectiva: al vender su trabajo "libremente", el obrero pierde su libertad, el contenido real de este acto libre de venta es la esclavitud del obrero al capital. el punto crucial es, por supuesto, que es precisamente esta libertad paradójica, la forma de lo opuesto a ella, la que cierra el circulo de las "libertades burguesas""



3.- Cita de Zizek: Proletariado como elemento que subvierte la totalidad racional (Hegel-Marx)

"Ésta es también la lógica de la crítica marxiana a Hegel, a la noción hegeliana de sociedad como una totalidad racional: en cuanto tratamos de concebir el orden social existente como una totalidad racional, hemos de incluir en él elemento paradójico que, sin dejar de ser su constituyente interno, funciona como su síntoma, subvierte el principio universal racional de esta totalidad. Para Marx, este elemento "irracional" de la sociedad existente era, claro está, el proletariado, "la sinrazón de la razón misma" (Marx), el punto en el que la Razón encarnada en el orden orden social encuentra su propia sinrazón"



4.- Cita de Zizek: El fetichismo.

"En consecuencia, el rasgo esencial del fetichismo de la mercancía no consiste en el famoso reemplazo de los hombres por cosas..., sino que consiste, antes bien, en un falso reconocimiento con respecto a la relación entre una red estructurada y uno de sus elementos: aquello que es realmente un efecto estructural, un efecto de la red de relaciones entre los elementos, como si esta propiedad también perteneciera a la red de su relación con los demás elementos"

martes, 14 de septiembre de 2010

La Última Intimidad, Reflexiones Sobre la Codificación del Amor

La intimidad es tomada como aquello que pudiera ser el amor, lo planteamos en tono de duda, no tenemos un saber disciplinar sobre este sentimiento. Los textos que hemos tratado para este ensayo, a través de las diversas épocas, lo expresan como un exceso, aquello que está más allá de un límite, una exterioridad afectiva. Esta doble condición del exceso las más de las veces se expresa como una enfermedad o locura, un desajuste, pensar el amor sólo puede ser un gesto estético ligado a lo misterioso.

Las tramas en que se expresa este sentimiento común tienen un fondo de creencias de las cuales no nos podemos desligar. Una otra exterioridad: la crítica interna igualmente resulta cuestionable, y menos aún es posible una hermeneutica explicatoria. Y quizás lo mas cercano se encuentra fijado a las narraciones literarias, a la materialidad de lo narrativo...la poética...

La incertidumbre de un sentir que no es intercambiable, irreductible en su padecer, en su afección, cercanía de lo desconocido, familiaridad infamiliar.

Se señala si creemos a Heidegger respecto de las modalidades del “encontrarse”: “Lo que no se advierte es que la básica exégesis ontológica de lo afectivo en general apenas ha logrado dar desde Aristóteles un paso hacia delante que sea digno de mención. Por el contrario: pasiones y sentimientos caen temáticamente entre los fenómenos psíquicos, de los cuales funcionan por lo regular como la tercera clase, al lado de la representación y la voluntad.” (Ser y Tiempo, parág. 29).

En la actualidad no es en el propio seno de la esfera del amor donde se manifiestan sus reflexiones, sus cambios, sino, al parecer toda afectividad humana tendría un origen desplazado hacia la significación inmediata de un código, una semántica, un modelo.

En lo dicho se desprende un nuevo problema y no de los menores, ¿qué lugar cabe al pensar actual sobre el amor en la era cibernética?, ¿qué mutaciones sufre este pensar sobre el amor?.

La intimidad o el amor, es signado de múltiples formas en lo que podríamos llamar provisoriamente el discurso amoroso, sin querer ser exhaustivos: como amor ideal, amor clásico, amor romántico, amor desinteresado y universal ya sea religioso o místico, o el amor funcional. A cada uno corresponde una manifestación carnal, espiritual o técnica, y cada cual deja fisuras de una incomprensión y de lo inexplicable. Esta falta pudiera tener su raíz en un factor emocional que se sitúa más allá del lenguaje, de lo que puede ser explicado (oscuras profundidades del alma humana).

Desde Stendhal en Del Amor (1822) a Fragmentos de un Discurso Amoroso (1977) de Barthes, se esgrime la imposibilidad de un discurso filosófico sobre el amor que, sin tener una única comprensión de que pudiera ser esto último, plantea las dificultades de construir un discurso sin una experiencia, cristalización le llama Stendhal, novelización dice Sade, topos amoroso dice Barthes, todas estas categorías ponen de manifiesto un cierto espacio descriptivo o de simulación de los sentimientos amorosos, que establece una interioridad.

George Bataille escribe en El Erotismo teniendo como premisa esta experiencia interior: “El erotismo es uno de los aspectos de la vida interior del hombre. En este punto solemos engañarnos, porque continuamente el hombre busca fuera un objeto del deseo”. La interioridad es sustentada desde un yo subjetivo, un yo trágico. Al decir de Ernesto Sábato respecto de la novela: “para el artista…lo real significa algo más complejo, algo que sin dejar de lado lo externo se hunde profundamente en el yo. De esta compleja actitud ha nacido la necesidad de recursos técnicos que fueron desconocidos para la novela del siglo XIX” (Cfr. Sábato; Hombres y engranajes, Heterodoxia), o como dice Barthes: “el discurso amoroso es hoy de una extrema soledad. Es un discurso talvez hablado por miles de personas (¿quién lo sabe?), pero al que nadie sostiene.” (Cfr. Barthes; Fragmentos de un discurso amoroso).

Pero con insistencia, un cierto automatismo respecto de la incertidumbre ha desplazado aquella relación ya superpuesta en los griegos de la verdad del amor, este lugar determinante en occidente de la escritura de toda afección. El automatismo evoluciona hacia un nivel de máxima abstracción, cuando éste es operacionalizado bajo el esquema del código binario digital, reduciendo su complejidad a una función, manifestándose en un cómo performático de codificaciones. La máxima performa tividad analógica del como, la más refinada de las sustituciones técnicas devenido algoritmo.

¿Qué ocurre con el amor, con la intimidad, con esta reducción de complejidad digital? ¿Un amor sin verdad, sin concepto? El amor se presenta o representa en escritura, un código como dechado que permite comprender o explicar ciertas épocas, una semántica del amor de acuerdo con cuyos principios se expresan, se forman o se simulan, paradójicamente, bajo gradiantes de incertidumbre lo impreciso referido a este pathos del ser humano.

Esta gradación que se desplaza, fluye, ocurre o no, bajo el supuesto de una actualidad incierta y una no actualidad cierta, tal componente técnico, reductor, está sustentado bajo una lógica matemática cibernética. Esto último, que una y otra vez sólo es indicado por variados autores se relaciona al cálculo Leibniziano o de Newton, bajo lo cual se validan (y se encuentra en cuestión la noción de demostración de las mismas) las proposiciones lógicas o matemáticas, los usos y costumbres, las leyes y la economía, todo un mundo ontológico sustrayéndose a un determinado patrón codificado, como lo dado en la selección azarosa.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Lecturas de Ser y Tiempo: "Estado de resuelto" "Precursando", su "conexión". ("cura" y temporalidad)

Los parágrafos 61 al 64 del texto realizan el preparado fenoménico para el "poder ser total" propio del "ser ahí".

Se trata de la "conexión" entre "estado de resuelto" ("resolución" en la versión de Rivera) y el "precursar" ("adelantamiento").

La posibilidad extrema: "ser relativamente a la muerte", que es un "precursar", permite la "conexión" para que se de la propiedad (sí mismo propio).

Para ello, el fenómeno de la "cura", desde el punto de vista ontológico, funda "los estados de ser propios" del "ser ahí".

A este fenómeno de la "cura" se le pregunta por su sentido ontológico, determinar este sentido deja en franquía la temporalidad.

"Fenoménicamente se tiene la experiencia original de la temporalidad en el "ser total" propio del "ser ahí", en el fenómeno del "estado de resuelto" "precursando".

La temporalidad del "estado de resuelto" "precursando" es un modo (presumiblemente) señalado de la temporalidad misma.

Esta temporalidad no es accesible a la experiencia vulgar del tiempo.


Sobre la "conexión"


"El ser relativamente a la muerte", este peculiar y radical fin, muestra que:

"El "estado de resuelto" llega a ser propiamente aquello que puede ser como comprensor "ser relativamente al fin", es decir, como "precursar" la muerte. El "estado de resuelto" no "tiene" simplemente una conexión con el "precursar" como algo distinto de él mismo. Alberga en sí el "ser relativamente ala muerte" propio como la posible modalidad existencial de su peculiar propiedad"

El "ser deudor" ("deudor" "culpa") por ser inherente al ser del "ser ahí", se concibe como "poder ser deudor" propia o inpropiamente. El "estado de resuelto" se proyecta (se comprende) sobre este "poder ser", es una posibilidad original del "ser ahí". Este "ser" original del "ser ahí" "relativamente a" su "poder ser" lo desemboza en el "ser relativamente a la muerte". El "precursar abre esta posibilidad
en cuanto posibilidad. El "estado de resuelto" únicamente en cuanto "precursando" resulta, por tanto, un original "ser relativamente al más peculiar poder ser" del "ser ahí"" (posibilidad de la posibilidad).

"Resuelto, toma el "ser ahí" propiamente sobre sí en su existencia el ser fundamento, afectado de "no ser", de su "no ser". La muerte la concebimos como la caracterizada posibilidad de la imposibilidad de la existencia"

"La cura alberga con igual originalidad la muerte y la deuda"


la verdad original de la existencia.

"La verdad original de la existencia requiere un "ser cierto" igualmente original en el sentido de un mantenerse en lo que abre el "estado de resuelto"".

El "tener por verdadero" como resuelto "mantenerse libre" para la retirada es el propio "estado de resuelto" a la reiteración de este mismo estado"

"En su muerte tiene el "ser ahí" que "retirarse" absolutamente. constantemente cierto de esto, es decir, "precursando", logra el estado de resuelto" su certidumbre propia y total"